Reseña
Del silencio del cosmos al peso de la existencia, este libro es una
meditación sobre el destino, la naturaleza y la memoria colectiva de la
humanidad. En la frontera entre arte y lenguaje, cientos de notas sacan
a la luz, de forma caleidoscópica, el entramado del mundo, las
conversaciones en el tiempo y el vértigo ante una nueva realidad
construida por patrones de archivo y conciencia. Con tono
enciclopédico y voz oracular, Connell contempla la soledad y la
oscuridad, el perpetuo estado de inquietud y extravío, la orfandad —
pero también el optimismo— que compartimos, lo elusivo de la gracia y
el dilema irresoluble entre el deseo de poder y de verdad. El inusual
montaje disuelve el espacio, la historia, los géneros: una literatura
atemporal, una especie de gran teoría de un mundo en posguerra
permanente. Sus siete mil líneas son «una yuxtaposición de todas las
cosas», un repaso de las preguntas eternas. ¿Tienen explicación las
guerras, los exterminios, las hambrunas, los cataclismos sociales?
¿Dónde está el origen de las dictaduras, del abuso de poder, del
asesinato? ¿Están el odio y la crueldad dentro de la naturaleza del ser
humano? Connell ha captado el todo en una mirada, a la manera de
Melville: «Hay una sabiduría que es dolor, pero hay un dolor que es
locura». Si se pudieran ordenar los libros por su improbabilidad, este
estaría cerca del principio: un ovillo inagotable, un libro ominoso que
trasciende a su autor y a sus lectores. Pertenece a esa tradición de
obras raras que no explican la existencia, sino que la ponen en crisis: la
vuelven visible.