Reseña
Asomarse al siglo XIX mexicano muestra casi de inmediato unasociedad lastrada por la inexperiencia de sus políticos, la incertidumbreen todos los órdenes, una marcada desorganización. A burócratas,periodistas y letrados de la época no parecía gustarles el país y selamentaban de la ignorancia, la apatía y la falta de civismo de sushabitantes se esperaba que fuesen patriotas, disciplinados, tolerantes,abnegados, responsables, honestos, respetuosos de la ley, de lasautoridades y del interés público, pero no eran así. Como FernandoEscalante Gonzalbo muestra en estas páginas, si se mira con másatención uno encuentra gente sensata, razonable, madura,experimentada, que sabía lo que quería y sabía cómo conseguirlo cómo intentarlo, al menos. En los ensayos reunidos aquí, el autor deCiudadanos imaginarios se pregunta por pautas, configuraciones,estructuras que permitan una mejor comprensión de esa sociedad apartir de tres grandes temas autoridad, conflicto y representación.No hubo en ese entonces ni antes ni después la autoridad casidespótica, ilimitada, que se ha imaginado ésta se ejercía con laaplicación arbitraria de la ley para mediar o provocar conflictos pordoquier, pero aquello no era del todo un caos tenía su lógica y sufunción. Más sutil es la representación, ese mecanismo por el que laspersonas autorizan a otras a actuar en su nombre, como ocurría, porantonomasia, en el parlamento.